El diseño de interiores hotelero en 2025 se enfoca en crear una experiencia multisensorial, siendo la cama el principal protagonista. La clave está en la superposición de capas y texturas para simular la calidez de un hogar de lujo. Se impone el uso de sábanas de alta densidad de hilos en tonos neutros (blanco, beige, gris), complementadas con mantas o throws de lana, terciopelo o chenilla y almohadas decorativas con patrones geométricos suaves o inspirados en la naturaleza. Esta composición voluminosa y rica en texturas no solo es estéticamente opulenta, sino que también maximiza el confort táctil.